Malena Simonetti- Directora Fundación Gestión Vivienda
Después de ver la película “Violeta se fue a los cielos”, me quedé penando sobre una frase de Violeta frente a la pregunta de un entrevistador de la TV argentina:
-“¿Qué mensaje le entregarías a los jóvenes, Violeta?”
-“Yo les diría que escriban como quieran, que usen los ritmos que les salgan, prueben instrumentos diversos, que se sienten en el piano y destruyan la métrica, que griten en vez de cantar, que soplen la guitarra y tañan la trompeta. Que odien las matemáticas y amen los remolinos… la creación es un pájaro sin plan de vuelo, que jamás volará en línea recta.”
Este mensaje de Violeta, esta invitación a probar, a ser creativos y a romper con los estándares, me dejó pensando en cómo, muchas veces, las personas limitamos nuestra creatividad y nuestra capacidad de innovar, quedándonos en lo convencional y lo previamente establecido.
¿Por qué será que los seres humanos preferimos recorrer caminos conocidos, previamente trazados por otros? Me imagino que, en parte, tomamos decisiones en nuestra vida que apuntan a tener cierto grado de certezas, de seguridades. Vivimos en un mundo donde nos hemos acostumbrado a vivir de la ilusión de que podemos controlar y planificar todo. O casi todo. O, al menos, nuestra propia vida. Establecemos una meta, planificamos qué queremos estudiar, dónde queremos trabajar, quién sería nuestra pareja perfecta (muchas veces, de acuerdo a estereotipos), cuántos hijos queremos tener, dónde queremos vivir, etc, etc. ¡Si hasta existe un comercial publicitario que nos habla sobre “cuál es tu número” aludiendo al número en pesos que requerimos para nuestra jubilación, nuestra vejez!
Vivimos el presente “asegurando nuestro futuro”, cuando la única certeza que tenemos los seres humanos es que estamos vivos y que vamos a morir. Todo lo demás se convierte en ilusión. No sabemos qué depara nuestra vida, nuestro futuro. Bien ilustradoras resultan las reflexiones del fundador de la organización Desafío Levantemos Chile, Felipe Cubillos, acerca del presente. Él señalaba: “sobre el presente, vívelo intensamente, es el único instante que realmente importa; los que viven aferrados al pasado ya murieron y los que viven soñando con el futuro, aún no han nacido”.
Creo que la invitación de personas de carne y hueso como Violeta Parra, Felipe Cubillos y cientos de otros seres humanos que han sido fieles a sus sueños desde el anonimato, se plantea como un verdadero desafío para nuestra sociedad. Atrevámonos a realizar nuestros sueños, a dejar nuestras seguridades y comodidades con el fin de darle sentido a nuestra vida, a nuestro quehacer.
Atrevámonos a buscar un trabajo que le otorgue sentido a nuestra vida (felicitaciones a los creadores de Pegas con Sentido); aventurémonos a pensar el mundo distinto, a escribir como queramos, a usar y escuchar los ritmos que nos salgan, a destruir las métricas, a tañer la trompeta y soplar la guitarra. Atrevámonos a amar los remolinos y acordémonos que la creación es un pájaro que jamás volará en línea recta.
Columna publicada en el diario electrónico El Dínamo
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