Ximena Abogabir - Fundadora Casa de la Paz
Puede sonar rimbombante, pero así fue. En Fundación Casa de la Paz, a lo largo de
28 años de existencia, el área de administración y finanzas siempre fue la más débil.
Las razones son entendibles: la pasión de los directivos de la institución ha estado
tradicionalmente focalizada en el cumplimiento de nuestra misión institucional, y
los procedimientos administrativos y financieros han sido concebidos como un “mal
necesario”. Ello obviamente implicaba que los directivos no sabíamos del tema (siendo
francos, no nos interesaba) y tendíamos a no darle la atención que requería.
En ciclos anteriores habíamos tenido en el cargo personas de alta motivación por el
quehacer de la institución y bajo conocimiento de herramientas profesionales, o a
la inversa. En el primer escenario, las cuentas no cuadraban, las rendiciones de los
proyectos eran un caos y el balance financiero no lograba reflejar la real situación de la
institución. En el segundo caso, la persona a cargo no lograba insertarse en el equipo
humano de modo que tampoco conseguía que se implementaran los procedimientos que
sugería.
Esta situación cambió radicalmente al asumir Juan Pablo Larenas la Dirección Ejecutiva
de Casa de la Paz. A partir de su formación como ingeniero comercial, y dada su
experiencia laboral anterior, comprendió desde un inicio la necesidad de contar con una
persona competente en el área. Su propuesta fue “Pegas con Sentido” y ciertamente fue
un acierto. Al cabo de un par de semanas ingresó Isabel Carvajal como Directora de
Administración y Finanzas y la situación cambió radicalmente. Ella es miembro pleno
del equipo, entiende los desafíos y oportunidades de nuestro quehacer cotidiano, ha
realizado aportes temáticos innovadores y sus propuestas metodológicas son pertinentes
y eficaces.
Por ello digo de corazón que nuestra vida cambió a partir de Pegas con Sentido. Opino
que su gran aporte es haber logrado juntar la oferta con la demanda. Hay muchos
profesionales que anhelan alinear su vocación con su trabajo, pero no saben como
comenzar a buscar. Mal que mal la sociedad civil es invisible ante la mayoría de los
habitantes de nuestro país y desprestigiada ante quienes la conocen de lejos. Por otra
parte, dados los complejos desafíos del presente, quienes estamos empeñados en
mejorar la calidad de vida de los presentes y futuros habitantes de nuestro país, nos
merecemos contar con los mejores profesionales.
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