¿Ansiedad post vacaciones? Sigue estos pasos retomar tu rutina tras un merecido descanso
Los periodos de vacaciones tienen una función de ocio y desconexión, pero también de reseteo y nuevos enfoques mentales. Sin embargo, cuando dicho momento llega a su fin, una sensación abrumadora puede sabotear el regreso al trabajo.
Para muchos es la oportunidad perfecta para viajar, para otros una pausa necesaria de descanso o días para reflexionar y replantearse futuras decisiones: En una época tan demandante, acelerada y exigente, todos necesitamos tomarnos vacaciones.
Cada vez es menos común la glorificación hacia las personas ocupadas, ya que la hustle culture o cultura del ajetreo nos ha enseñado que hacer más cosas no necesariamente es ser más productivos.
En ese sentido, el periodo de vacaciones se vuelve una parte esencial del ámbito laboral, ya que dicho tiempo de desconexión funciona a su vez como un espacio para evitar el burnout, reducir la fatiga cognitiva, cuidar nuestro bienestar psicológico, tomar mejores decisiones y refrescar aspectos tan importantes como la imaginación, la creatividad y la innovación.
“Tener tiempo libre te da el espacio para evaluar cómo van las cosas en el trabajo y hacer los ajustes necesarios. Si no te tomas el tiempo para reflexionar, corres el riesgo de mantener hábitos o estructuras laborales que no te hacen más eficiente. Los días de descanso también son para celebrar tus logros y tu propósito, para que regreses al trabajo con renovada motivación”, explica una nota del sitio web Lifehack.
Es evidente que los periodos de vacaciones tienen una función de ocio y desconexión, pero también de reseteo, recarga y nuevos enfoques mentales.
Sin embargo, cuando dicho momento llega a su fin, es hora de retomar la rutina laboral y es aquí cuando una especie de ansiedad y bruma puede sabotear el regreso al trabajo: ¿Por dónde empezar? ¿Qué es urgente? ¿Qué puede esperar? ¿Tendré muchos pendientes? ¿Reuniones? ¿Correos por responder?
Pasos para volver al trabajo tras un merecido descanso
1 - El primer día no es para “hacer todo”: Uno de los mayores errores que puedes cometer es intentar operar al 100% cuando vuelves a tu rutina de trabajo. Tómate las primeras horas para procesar información importante sobre cosas que ocurrieron en tu ausencia, ponte al tanto con los temas relacionados a tus labores y, en lo posible, trata de asumir ese primer día como un buffer day (una jornada reservada para planificación y organización).
2 - Orden y priorización: Si te cuesta dar el primer paso o no sabes por dónde empezar, usa técnicas o herramientas de orden y priorización para ponerte manos a la obra.
Una de las más utilizadas es la Matriz de Eisenhower, un técnica para organizar tus tareas según su relevancia y grado de urgencia en cuatro categorías: hacer, programar, delegar y eliminar.
Otra técnica que puede servirte es elaborar una lista con cinco cosas que quisieras tener hechas al final del día. Esto te ayudará a enfocarte y centrarte en estos cinco puntos y al culminar tendrás una sensación de satisfacción por haber completado lo propuesto.
3 - Incluye pausas a tu jornada: No asumas una jornada de ocho horas consecutivas de trabajo, porque será el camino directo al agotamiento y la fatiga mental. Tómate algunas pausas entre tareas y no sientas culpa por parar.
También es clave que, al menos esa primera semana de regreso postvacaciones, trates de cumplir con tu horario de salida y no intentes hacer horas extra. Estás en unos días de adaptación, por así decirlo, por lo que esas pausas y tiempo de desconexión efectivo será muy relevante para no agotar tu energía y perder la motivación rápidamente.
Ten presente que tu cerebro necesita una transición gradual para no asociar el regreso con un trauma de estrés.
4 - No intentes cambiar todo de golpe: Es común querer implementar cambios y modificar rutinas nada más al volver de las vacaciones, pero no te apresures. Las viejas costumbres son difíciles de modificar, lo mejor es ir aplicando esas nuevas ideas poco a poco e integrarlas en tu día a día de manera progresiva.
Además, aprovecha el regreso al trabajo como una oportunidad para replantearte cosas de tu rutina que pueden afrontarse de manera más efectiva y óptima: reuniones recurrentes que pueden ser un correo, tareas diarias que pueden revisarse una vez a la semana, cambiar la periodicidad de informes y reportes, etc.
El vínculo entre el descanso y lo productivo se fortalece a medida que asumimos las vacaciones como un periodo clave en la gestión de energía. Por lo tanto, esa desconexión te permitirá recargarte y abordar tus labores de una manera renovada y con un enfoque diferente, pero, principalmente, es una oportunidad única para reconectar con el sentido, el propósito y el compromiso hacia tu trabajo.